Fuga de San Diego

Todos los años, en torno al 12 de noviembre, tiene lugar una costumbre muy especial en Canarias: La Fuga de San Diego. Este día, los estudiantes, en lugar de asistir a clase, celebran una tradición muy típica.

La tradición

En noviembre de 1919, el profesor Diego Ximenez de Cisneros, recién llegado al Instituto Cabrera Pinto de La Laguna, quiere impedir que sus alumnos asistan a la Romería de San Diego. Pero los alumnos deciden fugarse e instauran así una costumbre que consistía en acercarse hasta la ermita de San Diego para contar los botones de la estatua de Juan de Ayala, fundador del convento.

Según la tradición, contar esas pequeñas piezas ayudaba a aprobar el curso. Más tarde la costumbre se traslada a la Universidad, a otros institutos y a otras islas, hasta convertirse hoy en costumbre en toda Canarias.

El monasterio y la ermita

Contando los botones
En el año 1615, Juan de Ayala, que fundó el monasterio, dispuso que sus bienes y derechos fueran heredados por los franciscanos descalzos de San Diego. El convento sufrió a lo largo de su historia muchos problemas en forma de pleitos, litigios y clausuras. Su primer vicario fue el padre Gonzalo Temudo, quien, con doce religiosos, formó la comunidad monacal en 1648, aunque la construcción definitiva del edificio no tuvo lugar hasta 1672.

El espacio que ocupó el antiguo convento y las tierras que lo rodean es propiedad privada, mientras que la ermita pertenece a la Iglesia.

La tradición en la actualidad

En el pasado, los estudiantes acostumbraban a contar los botones de la estatua del fundador del convento, Juan de Ayala. El ritual central de "La Fuga" consiste en acudir a la ermita de San Diego y contar los botones de dicha estatua, porque según los estudiantes, el que acierte en el número de botones aprobará todas las asignaturas ese año. La estatua de Don Juan de Ayala ha vuelto a la ermita en 2010, después de estar en la Iglesia de La Concepción mientras se restauraba la ermita de San Diego.

Hoy en día, los estudiantes universitarios siguen faltando a clase y aprovechan esta cita para estrechar relaciones al comienzo del curso: se reúnen en zonas recreativas, en el monte, para celebrar una comida. Se ha perdido la tradición de contar los botones, aunque hay iniciativas como la del IES San Benito que están logrando recuperar la tradición original.

En los últimos años se ha desarrollado una "celebración" alternativa y peligrosa: pequeños grupos de adolescentes de La Laguna y Santa Cruz utilizan estas jornadas como excusa para lanzar huevos y piedras a las guaguas de Titsa, constituyendo un grave peligro para la circulación. Su comportamiento no está relacionado en absoluto con la tradición de la Fuga de San Diego.

Fuentes: iesteror.wordpress.com | www.eldia.es | www.20minutos.es | Foto: IES San Benito